"Valeria"
El corazón que Pituco
eligió como hogar
Hay personas que parecen haber nacido con un pedacito de sol en el alma.
Personas cuya sola presencia calma. Personas como Valeria.
En el universo de El Libro de Pituco, hay personajes que llegan como truenos, y otros que se quedan como raíz.
Valeria es eso: raíz, cobijo, y un tipo de amor que no se grita, pero que lo sostiene todo.
Desde el primer momento en que Pituco entró a esa casa como un pequeño allegado, Valeria estuvo ahí. No con discursos ni promesas,
sino con gestos suaves: un baño tibio, un peine que desenreda con cariño, una voz que llama bajito y unos brazos que saben exactamente cómo tomar a un perrito cuando necesita consuelo.
Fue ella quien, sin buscarlo, se convirtió en su abrigo, su calma, su todo.
Valeria es risa, es paciencia, es mirada que entiende.
Y aunque no lleva capa ni corona, para Pituco es una especie de reina silenciosa, la que sabe cuándo acariciarlo sin decir nada, la que conoce su miedo antes de que ladre,
la que puede convertir un sofá cualquiera en un refugio con solo sentarse.
Valeria fue la certeza de que la vida podía seguir, incluso cuando dolía.
Para Pituco, es “mi amada Valerita”: la única en cuyo regazo puede dormir sin miedo, la que le pone su ropita cuando hace frío, la que acaricia su pelito mientras el mundo gira allá afuera.
La única que siempre está.
Pero Valeria no solo es amor para Pituco. Es también el pilar de Iván, el puente que une lo que parecía quebrado, el corazón materno de todos los perritos que cruzan su vida. Es la reina del hogar,
sí, pero de ese tipo de reinas que no necesitan corona, porque llevan la nobleza en la manera de mirar, de sostener, de cuidar.
Valeria es ternura y fuerza. Fuerza serena, de esas que se sostienen incluso cuando todo se tambalea. Y es esa mezcla —de calidez y firmeza, de dulzura y luz— la que hace que Pituco la ame con la devoción sencilla y eterna que solo un perrito puede sentir. Sin Valeria, la casa no tendría el mismo calor. Y sin ella, Pituco no sabría lo que es el verdadero amor.
"—No importa si llegó recién
o si creció bajo otros cuidados.
Si ahora vive en nuestro hogar,
si tú eres su protector,
entonces yo seré su madre…
—dijo Valeria".
¿Qué nos dice el autor?
IVÁN CRISTIAN GONZALEZ Autor
"El crecer rodeado de mascotas, así como también de libros, me impulso a escribir este bello libro inspirado en mis propias vivencias con el querido Pituco. Con un relato épico que comparte valiosos principios, esperanza y ternura, espero con el alma, que esta bella historia conecte con el corazón del lector contemporáneo. Te invito a ser parte de esta gran aventura".