"Sobre la amistad"

Y otros personajes
encantadores

Si de amistades se trata, los animales bien podrían enseñarnos una o dos cosas. Ellos poseen los mejores grupos de conversación y las redes de contacto más genuinas y leales que puedas imaginar. Saben, desde lo más profundo de su instinto, que la unión hace la fuerza, y que pertenecer a un grupo no solo es importante... es maravilloso.
—¿Y de dónde se conocen todos estos curiosos personajes? —te preguntarás. Pues bien, muchos de ellos se conocieron en el parque, durante sus caminatas diarias o mientras hacían ejercicio junto a sus humanos. Otros son vecinos cercanos, compañeros de ladrido de reja a reja. Algunos viven en casas de familia y amigos, en lugares hermosos que se visitan en vacaciones o escapadas al sur. En el mundo de Pituco, siempre hay alguien a quien conocer, con quien correr, platicar y compartir una tarde feliz.
Cada uno de sus amigos tiene una personalidad única, un carácter bien marcado y hasta sus propias creencias. Son animales de convicciones firmes, capaces de defender sus puntos de vista con pasión, y compartir información (aunque muchas veces... no muy confiable). Con el tiempo, te darás cuenta de que muchos de ellos se parecen bastante a tus propios amigos: algunos sabios, otros graciosos, otros simplemente raros. Pero todos tienen algo en común: la lealtad más pura y desinteresada. Porque aunque sus consejos no siempre sean buenos —o casi nunca lo sean—, y aunque se comporten de maneras realmente extrañas, siempre estarán allí para ayudar, servir y consolar, sin pedir nada a cambio.

Mira, por ejemplo, a Kaiser, un pastor alemán de porte imponente que vive en la casa del lado. Está siendo entrenado por su humano, un veterano adiestrador militar, lo que lo hace algo rígido... pero lleno de energía. Luego están los gemelos Meelo y Cacao, que discuten entre ellos desde el amanecer hasta la noche, y viven detrás de la casa de Pituco y Tommy. Nadie sabe si se pelean o si están ensayando una obra de teatro, pero jamás se separan. Y qué decir de el Guaipe, ese perro callejero con rastas, mirada perdida y un pasado tan misterioso como su destino. Algunos dicen que vino del norte... otros que fue actor en los años 90. Nadie lo sabe con certeza. También están Dandi, Chica y Fifí, que viven en casa de la familia de Valeria. Dandi es muy territorial con sus juguetes, Chica es mimada y siempre luce impecable, mientras que Fifí es grande, peluda y posee un bagaje cultural que bien podría rivalizar con el de un profesor universitario. Arpa y Phoebe (o Fibi, como se le dice en español), viven en el barrio donde Iván pasó su infancia. Phoebe ya es mayor, tierna y sabia, mientras que Arpa es un perro flaco y engrasado que habita en un taller de reparaciones, siempre atento, siempre sereno. Y, por supuesto, como en todo barrio, villa o población, no podrían faltar los gatos. Uno de ellos es El Rucio, un felino grande, silencioso y misterioso que merodea por los techos, enterado de todo lo que ocurre en el vecindario. Nadie lo invita, pero siempre está presente. Nadie le cuenta nada, pero él lo sabe todo.

Así, la vida de Pituco transcurre como un cruce encantado de caminos, un desfile continuo de seres maravillosos con los que ríe, aprende, conversa y, sobre todo, crece. Porque para Pituco —y para los perritos en general—, tener amigos no solo alegra los días. Ofrece beneficios reales para su salud física y mental. Correr con ellos, jugar a las luchas, compartir aventuras... reduce su ansiedad, aumenta su felicidad y fortalece su autoestima, al cultivar ese sentimiento de pertenencia que tanto valoran las mascotas. Sus amigos, según Iván y Valeria, le brindan apoyo emocional en los momentos difíciles, fomentan su conexión con el mundo, y pueden incluso ayudarle a vivir una vida más larga, más sana y mucho más feliz. Y al igual que en tu propia vida, descubrirás que en El Libro de Pituco la amistad verdadera es esencial para crecer con un alma amable, desarrollar la empatía y servir al bien. Porque si algo queda claro en esta historia, es que Pituco nunca habría llegado tan lejos sin el consejo y la amistad de sus compañeros.

"—¡Ey, chiquitín! Si vas a entrar a esa casa, compórtate como se debe. Allí adentro hay alguien que no lo está pasando bien —dijo con voz pausada un perro de aspecto desaseado, de pelaje cubierto de rastas y ojos cansados, al que todos en el barrio conocían como el Guaipe. Mientras hablaba, devoraba con gusto las sobras que un buen vecino le había dejado en la vereda...".

¿Qué nos dice el autor?

Opinion sobre el libro de Pituco

IVÁN CRISTIAN GONZALEZ Autor

"El crecer rodeado de mascotas, así como también de libros, me impulso a escribir este bello libro inspirado en mis propias vivencias con el querido Pituco. Con un relato épico que comparte valiosos principios, esperanza y ternura, espero con el alma, que esta bella historia conecte con el corazón del lector contemporáneo. Te invito a ser parte de esta gran aventura".